sábado, 1 de diciembre de 2012

capitulo nº2

Capitulo nº2

Entré a casa y los observé discretamente desde mi habitación, aunque no vi mucho, solo pude ver a hombres descargar lujosos muebles de los camiones de mudanza y meterlos en la casa. Tras unos pocos minutos de "espionaje", aburrida del tema, fui a ver la tele cuando sonó el timbre de mi casa.

-¡Ya vooooy! -corrí a la puerta y tras abrirla vi a mis nuevos vecinos mirándome con una tímida sonrisa excepto él, que miraba a otro lado dejando claro que había venido solo porque sus madre insistió.
-Buenas, somos los Tokinaga, los nuevos vecinos. Veníamos a saludar, ¿Están  tus padres en casa?

Supuse que era su madre, que con su dulce voz me pareció amable.

-No -negué con la cabeza- vivo sola, mis padres se mudaron a EE.UU hace ya un par de años.
-Perdón, no lo sabía -miró a su hijo y después volvió a mirarme- ¿Que te parece si hoy vienes a cenar a nuestra casa?
-No gracias, no quiero ser una molestia. Ademas tengo que terminar los trabajos de verano...
-No molestas y lo de los trabajos de verano, mi hijo Ren es buen estudiante y seguro que te ayuda- sonrió amablemente- ven a las ocho, estaremos esperándote.

Antes de que pudiera poner otra excusa, se marcharon a su casa. Suspiré hondo, no quería ir a cenar a su casa y ademas no sabía que ponerme porque parecía una familia con bastante clase y aunque mis padres son médicos bien pagados y con clase, yo no era así aunque cuando ellos están presentes intento ser como ellos.
Me duché y me puse uno de mis mejores vestidos, de esos que suelo utilizar en las reuniones de familia.

-A ver como me queda... -me miré en el espejo- ufff... Creo que es demasiado formal, mejor me visto normal pero bien vestida.

Me puse una falda vaquera, una camisa de manga corta de color morado y unas bailarinas violetas. Me dirigí a su casa, pero no me hizo falta llamar al timbre, la puerta estaba abierta y el idiota de Ren estaba apoyado en el marco. Al verme llegar me hizo un gesto para indicarme que entrara y después de dejarme pasar entró.
Era una casa bien recogida y organizada. Los tres nos sentamos en la mesa, era grande y aun así tuve que sentarme en frente de Ren. Su padre, el señor Tokinaga, estaba trabajando en una ciudad a 6km y no pudo acudir. Durante la cena charlamos sobre los estudios, mi familia, mis aficiones, etc. Me alegré de que no me preguntara nada sobre si trabajo o no. Pero cuando acabamos de cenar me preguntó lo que he tratado de ocultar siempre.

Continuará...

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